Te destacas tanto en tu carrera deportiva como por tu estilo personal. ¿Cómo se conectan estas dos pasiones?
El tenis ha moldeado mi estilo personal mucho más allá de la cancha. Cuando creces dentro del deporte, las prendas no son solo una cuestión de moda: tiene que ver con movimiento, confianza y con la manera en que te proyectas bajo presión. Siempre admiré, tanto por su tenis como por su estilo, a Anna Kournikova. Verla jugar me hizo entender cómo la moda dentro del tenis puede reflejar identidad. Había algo en las siluetas limpias, las mini faldas, el juego de colores y la seguridad con la que las llevaba que realmente conectaba conmigo. No era algo complicado: era fuerte, simple y chic y esa idea se ha quedado conmigo.
Los looks que me gusta usar en la cancha son femeninos pero atléticos, sofisticados pero con fuerza. Siempre me ha interesado demostrar que las prendas de alto rendimiento también puede tener personalidad. Fuera de la cancha, mi estilo sigue una filosofía similar. Me atraen las piezas que se sienten refinadas pero relajadas, prendas que se mueven contigo en lugar de sentirse rígidas. Me gustan las líneas limpias, los tonos neutros, algún acento de color y piezas que eleven la forma en que expresas tu personalidad. Siempre hay un pequeño guiño atlético en la manera en que me visto, ya sea en la sastrería effortless o en telas que tienen movimiento. Diseñadoras como Silvia Tcherassi capturan ese equilibrio de forma muy natural. Su visión de feminidad y sofisticación en sus diseños es clara, pero siguen siendo modernos y fáciles de llevar. Para mí es muy parecido al tenis: se trata de confianza, simplicidad y de saber quién eres.