Durante el desarrollo del proyecto, siempre tuvimos claro que el objetivo no era solo preservar el carácter histórico del lugar, sino honrarlo. “Proteger y celebrar el legado de Cartagena siempre ha sido una prioridad para nosotros, no solo en esta renovación, sino desde que abrimos nuestras puertas aquí hace más de veinte años”, compartió Silvia. Entre los detalles que definen el espacio se encuentran sus característicos techos abovedados y un juego armónico de bronce, acrílico, mármol y ladrillo expuesto, que establece un diálogo entre la herencia arquitectónica de la ciudad y el lenguaje contemporáneo.
El renovado interior incorpora piezas Mid-Century Modern y Art Deco de nuestra colección personal. El distintivo tono cerúleo del techo, logrado a través de una técnica tradicional al fresco, añade a su vez una dimensión especial al ambiente. Durante la remodelación, se descubrió un muro oculto por años, revelando una fachada histórica ahora restaurada como parte esencial de la narrativa del espacio.